Suena el despertador.

Blog   •   19 de junio 2024

De manera autómata enciendo la cafetera y pongo las noticias, un momento rutinario que actualmente abandona la calma para convertirse en algo convulso. Entre olor a café y el ruido de la calle, que empieza a despertar, me sorprende un titular, “Sesión de control, alta tensión”. Con la resaca de dos elecciones catalanas, varios casos de posible corrupción, el debate abierto sobre el Poder Judicial, la aprobación de la Amnistía, llega algo novedoso el “Plan de acción democrática» un concepto, según el gobierno, creado para y por, el buen funcionamiento de la democracia (permitirme que me sonría) y en este punto es donde mi pensamiento entra en bucle.

La objetividad y la veracidad en la información son fundamentales para una sociedad informada y democrática. Pero no hemos de olvidar nuestra responsabilidad en la exigencia de transparencia para poder digerirla de una manera libre e independiente. A pesar de la teoría, llevo tanto tiempo inmersa en situaciones surrealistas que hasta creo que he normalizado la ausencia de verdad.

Sí, para ser más clara, hablo de la palabra MENTIRA, algo que ha dejado de formar parte solo de discursos hipócritas y políticamente correctos.  Convivimos con ella de forma natural hasta llegar a integrarla en nuestros actos y pensamientos. Piadosa o conveniente, la aceptamos por nuestro propio interés, la admiramos cuando lleva al éxito y así sucesivamente. Nuestros valores como sociedad, se encuentran en cuidados intensivos a punto de extinción, una situación realmente preocupante. Señoras, señores ya no me rasgo las vestiduras, porque por edad ya nada me sorprende, pero sí, continuo en estado de alerta ante la desinformación y la manipulación.

Porque por desgracia a la mentira, llevo un tiempo viéndola venir.