No se trata de política. Se trata de humanidad.

Blog   •   22 de enero 2026

Ayer descubrí una historia transformadora que invita a una reflexión profunda sobre la necesidad de entender, que el fin no siempre justifica los medios.

Para conocer bien la Akram Loubad Foundation – Ayuda para Gaza, primero hay que mirar de frente la historia de quien la impulsa.

El Dr. Akram Loubdad llegó a Barcelona con tan solo 18 años, después de vivir la guerra en Gaza. Su historia personal —que pronto formará parte de su novela autobiográfica “El vendedor de altramuces”— es un reflejo íntimo de la tragedia palestina: una infancia marcada por la pobreza y la incertidumbre de no pertenecer.

Al llegar, no solo encontró seguridad. Descubrió en el Ateneu Barcelonès un refugio espiritual e intelectual, un lugar donde empezar a reconstruirse. Hoy, ese mismo espacio vuelve a ser escenario de su historia, pero desde un dolor que cuesta imaginar: hace apenas unos días ha perdido a dos de sus hermanos y a sus sobrinos por un misil.

Ese dolor, que podría paralizar a cualquiera, él ha decidido transformarlo en acción. Ha elegido hacer de su vocación —la cardiología— una forma de devolver latidos donde ya casi no quedan. Y así nace esta Fundación: desde la herida, sí, pero también desde la determinación de no rendirse.

El patronato que acompaña a Akram —Jose Neri, Ramoncín, Maira Salas Fabián, PMP® , Marc Loubdad, Telma Ortiz Rocasolano y Carmen Parra Rodríguez , Directora de la Cátedra UNESCO de Paz, Solidaridad y Diálogo Intercultural y de la Cátedra de Economía Solidaria de la Universitat Abat Oliba CEU — reúne perfiles distintos, pero todos comparten algo esencial: la convicción de que no podemos seguir mirando hacia otro lado.

La Fundación ya está enviando material médico y cardiológico. Su campaña “Sin equipos no hay latidos” prepara un nuevo envío para 2026, con un sueño tan simple como enorme: abrir una sala de operaciones equipada en Gaza. Un proyecto nacido del dolor, pero sostenido por un amor profundo hacia la vida, hacia la dignidad y hacia el otro.

Así que, no hablamos de política hablamos de humanidad…