Crónica de un día por Madrid.

Blog   •   11 de abril 2024

Un día de reuniones en Madrid puede convertirse en todo un torbellino de experiencias. En mi caso, todo empieza en la cafetería del AVE bien temprano, parece que el día promete.  Un cruce de palabras con el gran Victor Kuppers se sucede con una agradable conversación. Entre reunión y reunión, el ritmo es frenético, tengo la sensación de parecer el «emoji» del sudor sonriente andando por Madrid. Me invitan al programa de Martínez y Hermanos, con lo que me gusta chupar cámara, evidentemente, que ni me lo pienso y allá voy. Una vez en plató, compruebo el nivel de producción (he de confesar que tengo envidia sana) y como el talentoso Dani Martínez es capaz de transformar una charla entre amig@s (con un actor, una actriz y un cantante) en un auténtico espectáculo televisivo.

Después del ajetreo y un par de viajes en metro, el cuerpo solo me pide una parada  en Baranda o Ardosa, dos bodegas típicas en Malasaña. Un barrio donde se respira un espíritu bohemio y artístico. Hasta sus calles parece que me dirigen a cruzarme con Álex de la Iglesia, uno de nuestros directores más reconocidos del cine fantástico. Con una educación tan integrada como la mía, le pido una foto, más por mi condición de fan que por comunicadora. Suspira, me mira y finalmente accede con un «venga». Me acerco tímidamente con un «te entiendo», y su respuesta es un revelador «no, no lo entiendes». Esta breve conversación reafirma eso que dice el dicho popular «que  pocas palabras bastan» y  desencadena en mí un debate: si es un simple selfie pero claro, para él, es uno más de millones.

Me hace reflexionar y de vuelta en el tren de medianoche decido anotar mi pensamiento «la admiración  no se percibe igual si la perspectiva es diferente.» ¿Cómo lo viven los personajes qué admiramos? ¿Es una parte más de su trabajo o una intrusión en su vida personal?

La experiencia me deja con más preguntas que respuestas.

Lo que da de sí un día por Madrid. Ahí lo dejo.